Chile avanza en innovación pero se queda atrás en creatividad. Bases para revertir ésta situación.

ciudadescreativas

Fue a mediados del año pasado cuando el investigador estadounidense Richard Florida sacó aplausos de unos, provocó extrañeza en otros y consiguió no pocas críticas, al publicar un artículo sobre la relación entre la economía de los países y un género de música en particular: el heavy metal. “Lo que encontramos es que el número de bandas de heavy metal en un país determinado se asocia con la riqueza y la opulencia”, afirmó en una columna que, como suele ocurrir con las publicaciones del director del Martin Prosperity Institute de la Universidad de Toronto y profesor de la Universidad de Nueva York, estuvo lejos de pasar inadvertida.

Y es que desde hace 13 años, cuando publicó The Rise of Creative Class (traducido como La clase creativa), el trabajo de Florida ha sido motivo de controversia académica y hasta de debate político. Desde ese primer libro de 2002, este especialista en urbanismo y crecimiento económico viene afirmando que “la creatividad humana es el recurso económico definitivo”, valoración de la que deviene una de sus conclusiones más controvertidas: que “los lugares con una gran concentración de personas homosexuales o de bohemios tienden a presentar tasas más elevadas de innovación y de crecimiento económico”.

Este es un post publicado por Capital, para continuar leyendo haz clic en el enlace

Deja un comentario